Su origen no está bien definido, no se sabe si es de Asia central o Europa, actualmente los países productores son Alemania y Estados Unidos. Es de sabor picante y muy fuerte, similar al del rábano.
Fuente de fibra, fitoesteroles, potasio, fósforo, calcio, magnesio, sodio, hierro, boro, cobre, zinc, selenio, tiamina, riboflavina, niacina, betacarotenos, glucosinolatos (sustancias antioxidantes) y alantoína (pose cualidades cicatrizantes para la piel).
Remedio en caso de envenenamiento, si sospecha haber tomado alguna sustancia tóxica, beber agua enmielada en la que se maceraron semillas de nabo; esto aminora la actividad del veneno y así no es dañino. Pero como acentúan el calor y la sequedad en la sangre, pueden ocasionar un trastorno serio.
Se le reconocen propiedades para mejorar la agudeza visual, regulan el metabolismo y el colesterol, ayudan con la transmisión y generación del impulso nervioso.
Uso para su belleza
Como es una semilla rica en aceites, se usa en la industria cosmética para la elaboración de cremas y jabones destinados al cuidado de la piel.